Por qué siempre es «culpa del profesor» o «del universo».

una chica camina por un parque triste, luce el sol pero a ella la persigue una nubecilla negra. Representa al concepto locus de control externo.
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La trampa de hacerte la víctima: Cuando todo es culpa del resto

Te han suspendido el examen de historia. Llegas a casa y la excusa sale sola: «Es que el profesor me tiene manía», «las preguntas estaban puestas a pillar» o «tuve muy mala suerte con el tema que cayó». Te acabas de pelear con tu grupo de amigos y piensas: «Es que la gente de esta ciudad es súper tóxica». En ambos casos, tú eres el perjudicado, pero curiosamente, en tu versión de la historia, tú nunca tienes la culpa de nada.

En psicología, a esta forma de ver el mundo la llamamos tener un locus de control externo muy alto. Es la creencia profunda de que las cosas que te pasan (buenas o malas) dependen de factores que están fuera de tu alcance: la suerte, el destino, los profesores, tus padres o «la sociedad».

Si quieres ver el locus de control externo en estado puro, solo tienes que mirar a John Bender en El Club de los Cinco. Él es el ejemplo de manual: justifica su actitud destructiva culpando constantemente a su padre abusivo, al sistema escolar que lo marginó y a los profesores que le tienen manía. Y aunque tiene razón en que la vida le ha repartido unas cartas pésimas (factor externo), su negativa a asumir ninguna responsabilidad sobre cómo las está jugando (factor interno) es exactamente lo que lo mantiene atrapado en su papel de ‘el criminal’.»

A corto plazo, pensar así es un escudo perfecto. Si el suspenso es culpa del profesor, tu autoestima no sufre porque tú no has fallado. El problema viene a largo plazo. Si crees que no tienes el control de tus fracasos, tampoco tendrás el control de tus éxitos. Te conviertes en un pasajero pasivo en el asiento de atrás del coche de tu propia vida. Si todo depende del exterior, ¿para qué vas a esforzarte en estudiar o en mejorar tus habilidades sociales? Esta mentalidad te estanca y te quita todo el poder para cambiar las cosas que no te gustan.

¿Cómo recuperar el volante?

La auditoría del 10%: Ante un problema donde creas que tienes cero culpa, oblígate a buscar al menos un 10% de responsabilidad tuya. Vale, el examen era difícil (factor externo), pero ¿empezaste a estudiar tres días antes en lugar de una semana? (factor tuyo). Asumir ese 10% es el primer paso para salir del victimismo.

Cambia el «me han» por el «he»: Revisa tu vocabulario. En lugar de decir «me han suspendido», di «he suspendido». En lugar de «me han hecho enfadar», di «me he enfadado por lo que ha pasado». Al cambiar el sujeto de la frase, le devuelves a tu cerebro la responsabilidad de la acción.

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