La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía cómo (IZAL)

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Brilla el metal, todo listo, preparados para despegar
Fueron días de preocupaciones
Y horas perdidas luchando contra la ansiedad

Y sentado a los mandos de mi cápsula interestelar
Puro nervio, taquicardia y mala onda
El sudor empaña mi visor de cristal

Me pareció notar algún crujido
Control me dice que puedo estar tranquilo
Es normal que se escuchen tantos ruidos
Despedirme de los míos

La situación no mejora cuando escucho a mi otra mitad
A mi derecha, Dimitri moviendo la boca en su idioma
No le entiendo nada al hablar
Salimos disparados, inminente fatalidad
Esta nave, una funeraria volante es ahora
Mi supuesto dulce hogar

Y cuando pienso que todo está perdido
Miro por la escotilla al infinito
El universo hablándome al oído
Tú disfruta del camino
Cojo los mandos y cambio de rumbo y salgo
De la órbita oscura y espanto
Los malos augurios y el vaso
Ya está medio lleno
Y vuelo alto al hiper espacio
Planetas de mares helados
Veranos de soles blancos
He visto a Bowie flotando

Flotando nada puede tocarnos
Inquebrantables piedras preciosas en el espacio
Y aunque el peligro siga acechando
Nos concentramos en la belleza de los contrarios

Flotando nada puede tocarnos
Inquebrantables piedras preciosas en el espacio
Y aunque el peligro siga acechando
Nos concentramos en la belleza de los contrarios

Flotando nada puede tocarnos
Inquebrantables piedras preciosas en el espacio
Y aunque el peligro siga acechando
Nos concentramos en la belleza de los contrarios
Cambio de rumbo y salgo
De la órbita oscura y espanto
Los malos augurios y el vaso
Ya está medio lleno
Y vuelo alto al hiper espacio
Planetas de mares helados
Veranos de soles blancos
He visto a Bowie flotando

Y cambio de rumbo y salgo
De la órbita oscura y espanto
Los malos augurios y el vaso
Ya está medio lleno
Y vuelo alto al hiper espacio
Planetas de mares helados
Veranos de soles blancos
He visto a Bowie flotando

 La nave del pánico: Aprender a pilotar tu propia ansiedad según IZAL

Mikel Izal compuso en este tema uno de los retratos más exactos, físicos y reales de lo que es sufrir un ataque de pánico. Desde el primer verso, la canción nos encierra en una «cápsula interestelar», una metáfora perfecta de cómo la mente se aísla del mundo cuando la ansiedad toma el control. El protagonista describe síntomas literales: puro nervio, taquicardia, mala onda y el sudor que empaña el visor.

El núcleo de la primera parte de la canción es el pensamiento catastrófico. Cuando estamos atrapados en la ansiedad, la mente nos miente y nos hace creer que el fin está cerca. El protagonista escucha crujidos, y aunque «Control» le dice que puede estar tranquilo, su cabeza ya ha transformado la nave en una «funeraria volante» y anticipa una «inminente fatalidad». Es la hipervigilancia en estado puro: esperar el desastre a cada segundo.

Pero la genialidad psicológica del tema llega con el cambio de perspectiva. Cuando cree que todo está perdido, mira al infinito y decide hacer caso a una voz (el universo) que le dice: «Tú disfruta del camino». Es el momento exacto en el que decides dejar de ser víctima de tu propia mente. Al cantar «cojo los mandos y cambio de rumbo y salgo de la órbita oscura», IZAL nos habla de la reestructuración cognitiva: forzarte a ver el vaso «medio lleno» y espantar los malos augurios.

El cierre es una clase magistral de resiliencia. No nos engaña diciendo que el miedo desaparece para siempre. Al contrario, nos dice: «Y aunque el peligro siga acechando, nos concentramos en la belleza de los contrarios». Te enseña que para sentirte «inquebrantable» no necesitas que el mundo sea un lugar 100% seguro; solo necesitas aprender a poner el foco en lo bueno, incluso cuando «ves a Bowie flotando» en mitad del caos.

Tu plan de Acción:

  • Identifica tu «funeraria volante»: Cuando la ansiedad aprieta, tu mente te dirá que todo va a salir mal (la «inminente fatalidad» de la canción). Cuestiona ese pensamiento. Recuerda que, como le pasa al protagonista con los crujidos, la mayoría de los ruidos que te asustan son normales y no significan que la nave se vaya a estrellar.
  • Coge los mandos y cambia el foco: Si el peligro sigue ahí, no gastes energía en intentar borrarlo porque te frustrarás. Haz como en el estribillo: acepta que el riesgo acecha, pero decide conscientemente «concentrarte en la belleza». Mueve tu atención hacia algo que te dé paz, aunque sea un pequeño detalle a tu alrededor.

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