
Ser la oveja negra de tu entorno es una sensación bastante dura, pero es exactamente el pan de cada día para el protagonista de este libro. Fenris no es un elfo común. Desde que nació, convive con unos poderes que no sabe explicar y carga con un secreto enorme que lo cambia todo: en las noches de luna llena, pierde el control y se transforma en un ser extraordinario y temido.
Esta condición especial lo convierte en un bicho raro dentro del estricto y elitista Reino de los Elfos. A lo largo de la historia, Fenris tiene que lidiar con el rechazo, enfrentarse a personajes muy poderosos que no aceptan su naturaleza y luchar por su amor hacia Shi-Mae. Su gran objetivo es encontrar su verdadero lugar en el mundo, un camino que le llevará a intentar cumplir su destino y llegar a la mítica Torre, situada en el misterioso Valle de los Lobos.
Esta novela, que forma parte de la inolvidable saga juvenil Crónicas de la Torre de Laura Gallego, ilustra a la perfección el conflicto de identidad. Muchas veces, descubrimos que tenemos rasgos, gustos o emociones que no encajan con lo que nuestro entorno (familia, amigos, sociedad) espera de nosotros. La historia de Fenris refleja el miedo a mostrar esa parte más «salvaje» o incontrolable de nosotros mismos y el desgaste emocional que supone intentar reprimir nuestra verdadera naturaleza para no ser juzgados o exiliados.

