
Todo el mundo conoce la película, pero el libro original de El castillo ambulante de Diana Wynne Jones es una joya que esconde una de las reflexiones más bonitas sobre la autoestima que se han escrito en la literatura fantástica. La protagonista, Sophie, es una chica joven que se siente fea, aburrida y resignada a tener una vida gris, hasta que una bruja la maldice y la convierte en una anciana de 90 años.
Lo alucinante de la historia es la reacción de Sophie. En lugar de hundirse por la maldición, convertirse en una anciana la libera. Al perder la presión de ser una joven «perfecta» y dejar de preocuparse por lo que los demás esperan de ella, Sophie encuentra su verdadera voz. Se vuelve valiente, descarada y empieza a decir lo que piensa sin miedo al rechazo.
El libro nos muestra de forma magistral cómo, a menudo, nuestras peores cadenas nos las ponemos nosotros mismos. Sophie estaba atrapada en un «hechizo de baja autoestima» mucho antes de que la bruja apareciera. Creía que no merecía cosas buenas, y esa creencia la mantenía encerrada. Al final, el viaje junto a Howl (quien, por cierto, huye constantemente de sus propias responsabilidades disfrazado de vanidad) le enseña que la verdadera magia no está en cambiar tu aspecto, sino en cambiar la forma en la que te miras al espejo.
Un cuento precioso sobre el amor propio. Nos demuestra que dejar de intentar encajar en el molde que otros han preparado para nosotros es el acto más valiente que podemos hacer, y el único camino para descubrir de lo que somos realmente capaces.

