
En Donde los árboles cantan, Laura Gallego nos presenta a Viana de Rocagrís, una joven noble educada para un único propósito en la vida: casarse con un caballero, ser la dama del castillo y escuchar historias. Tiene el futuro perfectamente planificado. Pero cuando los bárbaros invaden su reino, su mundo de cristal se hace añicos.
La novela es una metáfora preciosa sobre la madurez. Nos enseña que la resiliencia no es aguantar pasivamente el sufrimiento, sino tener la flexibilidad mental para reconstruir nuestra identidad cuando los planes originales se desmoronan por completo.

