Por qué huyes cuando alguien empieza a importarte de verdad.

Dos chicos en un sofá, uno intenta acercarse y el otro lo rechaza, ilustra el apego evitativo
0
(0)
El arte del autosabotaje amoroso: Por qué te agobias cuando «va en serio».

Conoces a alguien. Las primeras semanas son increíbles: habláis a todas horas, hay química, los planes son divertidos. Pero de repente, la otra persona empieza a mostrar más interés. Te dice que te echa de menos, te propone un plan a un mes vista o te presenta a un amigo suyo. En lugar de alegrarte porque la relación avanza, sientes un muro de cemento cayendo sobre tu pecho. Te agobias, sientes que te falta el aire y que estás perdiendo tu libertad.

Para recuperar el control, tu cerebro activa un mecanismo de emergencia: empiezas a buscarle defectos absurdos a la otra persona. «Es que mastica muy fuerte», «es que usa demasiados emojis», «en realidad no tenemos tanto en común». Usas estas excusas fabricadas para justificar tu necesidad de alejarte, enfriar las cosas o, directamente, desaparecer.

Felicidades, acabas de ejecutar el manual del apego evitativo. Mientras que algunas personas se aferran cuando tienen miedo (como vimos en el apego ansioso), tú haces exactamente lo contrario: huyes. Para tu sistema nervioso, la intimidad emocional y la dependencia mutua no son señales de amor, son señales de peligro extremo. Has aprendido a asociar la cercanía con la pérdida de independencia o con el riesgo de salir lastimado, así que mantienes a todo el mundo a una «distancia de seguridad» emocional.

El problema es que esta armadura te protege del dolor, sí, pero también te condena a relaciones superficiales y a una profunda sensación de aislamiento a largo plazo.

Tu Plan de Acción:

  1. Identifica tus «estrategias de desactivación»: Tu cerebro usa trucos para alejarte de la intimidad. El más común es fijarte obsesivamente en pequeños defectos físicos o de personalidad de tu pareja, o idealizar a un ex para convencerte de que «esta persona no es la correcta». Cuando te pilles haciendo esto, dite a ti mismo: «No me molesta cómo mastica, me molesta que estamos intimando demasiado rápido y tengo miedo».
  2. La regla de las 24 horas antes de huir: Cuando sientas el agobio extremo y el impulso de cancelar un plan o dejar de contestar, no lo hagas en el acto. Pide tiempo de forma asertiva. Di: «Hoy estoy un poco saturado y necesito la tarde para mí, mañana hablamos». Tomar distancia física de forma controlada suele calmar la alarma de tu cerebro sin necesidad de destruir la relación.

¿Te gusta este contenido?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación media 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *